La historia del topless

Así es cómo no llevar ropa de cintura para arriba se convirtió en algo tan controvertido.

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mar. 14 2017, 10:15pm

Tetas, ¿verdad? Actualmente, verlas fuera de contexto es casi tan sorprendente como utilizar "Tetas, ¿verdad?" para empezar un artículo. Momentáneamente te sientes estimulada, agitada, sorprendida o al menos interesada, hasta que recuerdas que no debes sentirte así. "¡Son inocuos!", gritas a los pezones femeninos, mirándoles directamente a los ojos con firmeza, independientemente de si te sientes sexualmente atraída hacia ellos o no. "¡Son exactamente iguales que los pezones masculinos, solo que más funcionales e interesantes!". A pesar de los miles de instagramers que piden que esta red social permita fotografías de mujeres en topless, lo cierto es que la mayor parte del tiempo no vemos pechos femeninos.

Por supuesto, esto no ha sido siempre así, o al menos ha sido diferente o podría serlo algún día, imaginamos. En 2015, el topless se convirtió en uno de los temas más ferozmente debatidos en la batalla que libra el feminismo contra el mundo. Mas o menos a mediados del año pasado, el alcalde de Nueva York Bill de Blasio emitió una declaración anunciando que la ciudad iba a crear un grupo especial para eliminar el "creciente problema de las personas en topless y los personajes disfrazados que mendigan en Times Square". Aunque el comunicado de prensa del alcalde dejó bastante claro que parte del problema se relacionaba con el hecho de que esos mendigos a menudo se pasaban de la raya y acosaban a la gente, también ponía en cuestión "lo adecuado de que hubiera personas en topless en Times Square".

También en 2015 pasado por las mismas fechas, varios activistas defensores del topless se lanzaron a Times Square y tomaron ese nido de turistas para celebrar el Día del Topless. La pregunta que yo me hago es, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?


Las tetas como tradición

Antes de que existiera la ropa, la historia del topless equivalía a la historia de la humanidad. ¡Eso da que pensar! Pero en tiempos ligeramente más recientes, si algún lugar era invadido o colonizado por otro menos propenso a la cultura del topless, su actitud relajada y fresca en lo referente a enseñar los senos en público cambiaba ("fresca" aquí es solo una metáfora; obviamente el topless sobre todo se practicaba en sociedades que vivían en climas cálidos). Las culturas islámicas vieron el declive del topless conforme la religión empezó a proliferar en el siglo VII (aunque hoy en día las turistas pueden tomar el sol en topless en playas privadas de Egipto y Túnez). Las mujeres de Indonesia no se cubrieron los pechos hasta que el Islam empezó a emerger allí a finales de la década de 1200. En la India, el topless solía ser con frecuencia un distintivo de clase, dependiendo de la región: antes de que los musulmanes llegaran al norte de la India entre los siglos XII y XVI, solo las mujeres de las clases más altas cubrían sus pechos; en la región suroccidental de Kerala, el grupo étnico mayoritario (los Keralite) solo permitían a las mujeres de las castas Brahmán (sacerdotisas y maestras) y Kshatriya (la élite militar gobernante) que llevaran cubiertos los pechos hasta 1858.

Por supuesto, Occidente también ha desempeñado un importante papel a la hora de cubrir de ropa a las poblaciones de todo el mundo. Entre los años 1939 y 1942, el Mariscal de Campo Plaek Pibulsonggram —Primer Ministro y dictador de Tailandia en aquella época— decretó una serie de 12 "Mandatos Culturales" para conseguir "civilizar" el país (es decir, occidentalizarlo. La Segunda Guerra Mundial estaba en pleno apogeo y él era admirador de Hitler). Aunque todos los mandatos merecen una leída, el décimo es el que trata sobre la estricta regulación del vestuario tradicional de la cultura y, por lo tanto, sobre nosotras: "Los tailandeses no deberán aparecer en reuniones públicas, en lugares públicos ni dentro de los límites de la ciudad sin la vestimenta adecuada. Las vestimentas no adecuadas incluyen llevar ropa solo de cintura para abajo, no llevar camisa o llevar solo un pareo".

En Europa y Norteamérica, la trayectoria es un poco menos directa. El toples empezó a ser tabú durante la Ilustración. Hasta más o menos el año 1700, el topless era un poco más común de lo que es hoy en día, siendo los tobillos y las piernas algo más arriesgado de mostrar por aquella época. Aunque los pezones de la realeza rara vez se reflejaban en los cuadros, las damas de la corte a veces eran retratadas con un pecho al aire —mostrar ambos pechos en un cuadro probablemente significaba que eras una "amante"— y muchas mujeres (incluyendo la Reina María II de Inglaterra) solían caminar por ahí con un pecho fuera del corsé, o ambos. Además, los tocadores estaban bien aprovisionados de maquillaje para pezones, en una tonalidad cornalina rojo-anaranjada.

La era victoriana dio un enorme salto hasta lo que solemos imaginar que fue la era victoriana: estúpidos vestidos con montones de capas. Profundamente afectada por la firme dedicación de su madre al decoro sexual, la Reina Victoria eliminó aquellos vestidos que sugerían cosas sexuales durante su reinado, entre 1837 y 1901. El topless fue tan solo una de las muchas bajas.

A partir de ahí, todavía seguimos recuperándonos y definiendo cómo deseamos recuperarnos. Según el sitio web de defensa del topless gotopless.org, la desnudez masculina de cintura para arriba no se legalizó en Norteamérica hasta 1936. La primera escena en el cine que incluía este tipo de desnudo se produjo dos años antes, con Clark Gable como protagonista, en la película Sucedió una noche.


La pezonera es un arma política

El topless en público se convirtió en un acto feminista mucho antes de que el incidente del pezón de Janet Jackson pusiera de relieve el doble rasero particularmente sexista que permite a los hombres caminar por ahí sin camisa mientras las mujeres se pasan el verano sudando envueltas en fibras no naturales. Podríamos preguntar, "¿Por qué la carrera de Justin Timberlake despegó mientras que Jackson cayó en desgracia después de que él accidentalmente descubriera el pecho de ella durante el espectáculo de medio tiempo del Superbowl de 2004?", pero ya sabemos la respuesta. Mientras que algunos grupos —como los Keralite de la India— han considerado desde siempre un privilegio que las mujeres fueran vestidas de cintura para arriba, la cultura intelectual occidental ha parecido tender hacia la consideración del topless como victoria feminista desde que las las Siete Topfree de Rochester fueran arrestadas por ir en topless en un parque en 1986, y por una buena razón.

Como gran parte del topless moderno, la primera vez que se llevó un bikini sin la parte superior fue a modo de protesta en contra de la idea sexista de "decencia" (o "adecuación"). El diseñador austríaco residente en Nueva York Rudi Geinrich introdujo el primer bikini sin parte superior —el "monokini, término que desde entonces se ha utilizado erróneamente— sobre el cuerpo de la modelo Peggy Moffitt en junio de 1964. El uso de aquel traje de baño fue prohibido en EE. UU. Sin embargo, cuando la stripper Carol Doda lo llevó puesto al club Condor de San Francisco dos semanas después de su debut, encendió la chispa de toda una tendencia entre las gogós de bailar en toples qué más tarde desembocaría en los clubes de estriptis que conocemos en la actualidad.

Las leyes que prohíben o regulan el toples son estúpidamente inconsistentes en todo Estados Unidos. El cálido e irritante verano ha sido desde hace tiempo causa de que mucha gente se plantee vivir sin ropa, sobre todo en la Gran Manzana, donde es especialmente cálido e irritante y donde existe una larga tradición de artículos publicados entre mayo y agosto titulados, básicamente, "Sí, es legal ir en topless en Nueva York", que comienzan casi siempre con una diatriba sobre lo cálido e irritante que es el verano en la ciudad. Durante el cálido e irritante verano de 1992, seis años después de que las Siete de Rochester fueran arrestadas por hacer topless en público, su caso llegó hasta el Tribunal Supremo de Nueva York, que ordenó la legalización del topless en todo el estado. Una divertida nota al pie sobre el caso dice, "Resulta interesante que el testimonio de un experto ofrecido a instancias del apelante sugiriera que el confinamiento forzoso de los pechos femeninos contribuye al surgimiento de actitudes poco saludables en torno a los pechos por parte de personas de ambos sexos y que incluso disuade a las mujeres de amamantar a sus bebés". Ver también: FEMEN.

Hay mucha gente en contra de ver expuesta tanta superficie de nuestros cuerpos

Aunque se han producido muchos casos de policías llamando la atención o arrestando erróneamente a mujeres que iban en topless en Nueva York (y en 2014 también en Canadá, donde el topless es legal) desde el fallo judicial de 1992, técnicamente es correcto organizar un club de lectura en topless en Central Park. (Aunque después de la aparición en Times Square de montones de modelos ávidas de propinas que solo llevan ropa interior y pintura corporal, el senador estatal de Nueva York Ruben Diaz hizo una propuesta de ley que ilegalizaría que tanto hombres como mujeres hagan topless en público en cualquier lugar que no sea la playa).

En lo que respecta al resto de EE. UU., solo es completamente ilegal mostrar un pecho femenino en Utah, Indiana y Tennessee, y otros 14 estados poseen leyes extrañas y ambiguas sobre el tema. Sin embargo, es posible que un oficial de policía todavía arreste a una mujer en topless por "conducta desordenada". Si te pasa a ti, gotopless.org te aconseja que lo denuncies.

Actualmente, los defensores del derecho de las mujeres a ir en topless, entre quienes se encuentra la hija de Bruce Willis y Demi Moore, están profundamente preocupados por Instagram, donde está totalmente prohibido mostrar pezones femeninos. Quienes se oponen a esta política de Instagram afirman que es de naturaleza sexista y arbitraria, y la combaten con una campaña cuyo hashtag es #freethenipple y con divertidos emojis que utilizan como pezoneras para internet. Tienen razón, por supuesto, pero el hecho de que uno de los más feroces movimientos de protesta feminista de nuestra generación esté motivado por una combinación de tecnología y capitalismo y por el deseo de ser admiradas resulta francamente vergonzoso. Si se toma una fotografía de un pezón en medio de un bosque y no hay WiFi para compartirla con tus seguidores, ¿a alguien le importa lo más mínimo?

Lo hacen en Europa (y Australia)

Cuando el barrio Venice Beach de Los Angeles se movilizó para que se excluyera esa zona de la prohibición municipal de tomar el sol en topless el año pasado, los defensores municipales justificaron la propuesta denominándola un "grave problema de igualdad" e invocando el nombre italiano del distrito ('Venice', es decir, Venecia): el primer punto de la propuesta decía, "Dado que Venice Beach fue fundado y diseñado en torno a la cultura europea de Venecia, Italia". La última vez que este escenario se vio salpicado de pezones femeninos fue en 1974, cuando una colonia nudista hizo de la playa su hogar escandalizando a la comunidad local, atrayendo a la prensa y provocando que LA prohibiera por completo el nudismo.

El problema de Venice está íntimamente ligado a su playa, que es el lugar más probable donde ver mujeres en topless, pero algunas personas afirman que la popularidad de tomar el sol en topless va en declive. En Europa y Australia, donde el topless lleva décadas siendo de lo más común, cada vez se ven menos tetas.

Los hombres misóginos que cosifican a las mujeres no van a rechazar un pezón gratis

¿Por qué? Mientras que una encuesta realizada en 2014 por la versión francesa de la revista Elle atribuía el declive del topless en las playas a un aumento de la concienciación sobre el cáncer de piel un artículo similar de The Guardian sugería que las mujeres no se decidían a quitarse la parte superior del bikini porque la proliferación de las imágenes sexualizadas de mujeres hace que la idea de tomar el sol en topless resulte tanto poco atractiva (la "cultura del "pop-porn" tiene la culpa) como amenazadora (alguien podría publicar online una foto tuya sin ropa). Esto supone un problema importante para el movimiento #freethenipple, porque los hombres misóginos que cosifican a las mujeres no van a rechazar un pezón gratis. Allá por las antípodas, donde la playa Bondi Beach de Sidney y fue en su día un mar de aureolas (tendencia inicialmente inspirada en un movimiento contracultural juvenil que se oponía a toda autoridad durante la década de 1980), tomar el sol en topless es, igualmente, considerado poco interesante y/o arriesgado.

Cuál es la finalidad?

Un estudio publicado en 1994 en el Journal of Sex Research titulado "Psychosocial aspects of female topless behavior on Australian beaches" (Aspectos psicosociales del topless femenino en las playas australianas") trataba de descubrir por qué algunas mujeres están dispuestas a hacer topless en una cultura tan misógina. Las estudiantes femeninas de psicología rellenaron encuestas acerca de su comportamiento pasado en torno al topless y sus actitudes sexuales.

"Quienes habían hecho topless alguna vez tenían menos probabilidades de creer que hacer topless tuviera alguna connotación sexual, tenían una actitud sexualmente más permisiva, iban a misa con menos frecuencia, tenían una actitud más favorable hacia el hecho de hacer topless, creían que la comunidad aprobaba la práctica del topless, creían que sus parejas aprobaban el topless y tenían una autoestima mayor y una mejor imagen de su propio cuerpo. En dos modelos de regresión por pasos, la actitud sexual de las mujeres fue el mejor factor para predecir su opinión sobre el toples".


Los pechos son bellos (en los cuadros)

Aunque el topless sigue siendo controvertido para la sociedad en general, podemos estar seguras de que nuestros mejores museos siempre ofrecerán a las mujeres un espacio donde mostrarlo todo (o solo la mitad). En el mundo del arte, hay: dibujos de mujeres en toples, cuadros de mujeres en toples, fotografías de mujeres en toples; fotografías de mujeres de pie en toples; fotografías en blanco y negro de mujeres en toples; representaciones de mujeres en toplpes en diferentes posturas, y mucho más.

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Este artículo se publicó originalmente en Broadly.


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