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Una guía más mexicana que el nopal para sobrevivir a un festival

Y hasta que el cuerpo aguante...

Gabriela Espinosa

Además del gusto por los tacos, hay algo que todos los mexicanos tenemos en común: el amor por una buena fiesta. México se ha caracterizado por presentar un gran crecimiento dentro de la industria musical y ha logrado una escena emergente en festivales de música, que nos dan la oportunidad de expandir fronteras musicales y promover nuestra cultura con el resto del mundo.
Cada vez son más los extranjeros y foráneos que visitan nuestra ciudad en busca de música electrónica, picante y nuevos talentos nacionales. Diversos artistas mundiales han convertido a México como uno de los destinos favoritos para promover música, aumentar seguidores y tener buen ambiente garantizado.

Durante los festivales mexicanos, existen personas, comportamientos y actividades muy diversas que logran que tu evento sea toda una experiencia. Para celebrar el mes patrio, y con muchas ganas de retemblar en sus centros la tierra, arme la guía básica para sobrevivir un festival más mexicano que el nopal.

Bienvenidos, mi casa es tu casa

Como es habitual, llegar a un festival mexicano se debe hacer sin preocupación y dándole mucho vuelo a la hilacha. Espera lo mismo que en cualquier otro festival, puertas abarrotadas de bastante gente, un chequeo de seguridad (que a diferencia de otros países, aquí los guardias son flacos y ñangos), el escaneo de tu boleto y grupos de gente pre copeada que quiere ahorrarse los costos exagerados adentro.

No importa donde sea el evento, nunca faltan los vendedores ambulantes que se adueñan de la calle y se adaptan a los eventos para hacer negocio. Aquí encontrarás más artículos de tus artistas favoritos que en sus propias tiendas online: la gorra, la taza, el póster, la camisa, la pulsera, la estampa, los collares, discos y hasta mochilas, las posibilidades y la creatividad de los mexicanos son infinitas. Al público no le importa la fuente de estos productos, ni que tan genuinos sean y en ocasiones ni siquiera la calidad, esta es solamente una opción extra para ir vestido adoc al evento y llevarte el famoso recuerdito a tu casa. Ahora si "Llévelo, llévelo".

Otros personajes básicos que seguramente te encontrarás en las entradas son los famosos revendedores, quienes aparecen de la nada y ágilmente se acercan como si quisieran besarte y te susurran al oído: "Te sobran, te faltan". Si fuiste al evento como plan de última hora, se aprovecharán de tu desesperación por conseguir entradas y tratarán de venderte un boleto (algunas veces falso) al doble de su precio. Estos vatos no dan paso sin huarache.


El muerto al pozo y el vivo al gozo

El ambiente mexicano es algo que enamora. La calidad del sonido, escenarios y luces es de primer nivel, la industria está innovando constantemente y nosotros no nos quedamos atrás. Los escenarios se llenan de mujeres sobre los hombros, personas volviéndose locas, sin camisa, con banderas, disfraces (o lo que parecen ser disfraces), mucho baile y cantos a todo pulmón que ponen la piel chinita. La energía y buena vibra que tenemos los mexicanos es difícil de describir y no se encuentra en cualquier lado.

Tal vez sea por crecer acompañados de películas con charros cantantes como Pedro Infante, pero eso de cantar y chiflar en todos los espectáculos de música se nos da. El más popular es el típico "FIU FIU" y todos responden con un "EHHHH". También hay otro muy conocido, que es el gritar "Eeehhh" y todos mueven los brazos a la derecha, "Ooooh" y ahora los mueven para la izquierda. Suena muy tonto pero es contagioso, hasta el más mamón de tu grupito lo termina haciendo.

Los estadounidenses tenían a los Hippies, el Reino Unido a los Punks y los mexicanos tenemos a "Los Yolos". Estos son grupos de adolescentes, que con trabajo alcanzan la mayoría de edad y los encuentras dispersos por todos los panoramas. Las mujeres van en pareja o en manada, y las puedes ubicar a kilómetros de distancia por su ropa neon- chinga-me-la-retina y su gorra con frases como "Sorry Mom" o "YOLO". Los hombres, caminan por toda la pista en fila india, luciendo su camisa fluorescente sin mangas y portando el logo de su DJ favorito como escudo.

Come y bebe que la vida es breve

Dentro de las pistas de baile, algo muy particular de mi México lindo y querido, son los vendedores, quienes no conformes con estar detrás de las barras y en áreas designadas, se aventuran entre la multitud para incrementar sus ventas. Cuando estás disfrutando de tu canción favorita dentro de las masas de gente y pasando uno de los mejores momentos de tu vida, de repente ves una charola flotante sobre las cabezas de la audiencia y escuchas "Chelaaaaas". Estos héroes sin capa venden cerveza, refrescos, agua, paletas de hielo y hasta palomitas, logrando algo así como un room service pero directo a la pista, sin necesidad de perderte un solo segundo de tu artista favorito.

Y como seguramente el baile y las caminatas te abrirán el apetito, todos los festivales se suman a la moda de los food trucks con gran variedad de comida internacional. Ya que te encuentras en suelos mexicanos, opta por disfrutar de un auténtico platillo mexicano: tacos de pastor, nachos con guacamole, ceviches al estilo veracruzano, tortas de cochinita pibil o carnes recién preparadas con las típicas salsas mexicanas. Una tripa vacía, es un corazón sin alegría.

Ahí nos vidrios

Como es habitual, todo lo que empieza debe terminar. En todo el transcurso de la salida a la calle hay modelos regalando pastillas o condones (por si ocupas), el público se encarga de cantar el "Cielito Lindo", mientras te encuentras carritos garnacheros con atoles, tamales, tacos y elotes preparados, perfectos para lograr el famoso mal del puerco, mezclarlo con el cansancio del día y dormir como todo un bebé cargando energía para los próximos días.
Los taxis de la salida, hacen su Navidad en una sola noche intentando cobrarte cuatro veces el precio normal del trayecto rumbo a tu casa, se inteligente y busca la mejor opción para tu cartera. No por mucho madrugar amaneces más temprano.

Este mes nos sentimos más mexicanos que nunca y orgullosos de aquellas cosas buenas que tiene nuestro país, como nuestra alegría y ganas interminables de pasarla bien. Toma nota, un caballito de tequila y planea tu próximo festival en tierras Aztecas. ¡Viva México!