Una noche en el paraíso: La historia del club más legendario de Nueva York

Hablamos con los DJs que llegaron a tocar en este exclusivo recinto.

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dic. 5 2014, 1:50am

"La misa de sábado" es como la gente llamaba a los DJ sets de Larry Levan en el club más legendario de Nueva York, el Paradise Garage. "Larry predicaba a través de su música desde la cabina del DJ, justo como un ministro o sacerdote lo hacen desde el púlpito" dice el DJ y amigo cercano de Levan, David DePino. Levan daba su sermón cada fin de semana, desde la apertura del club en 1977 (mientras estaba en construcción) hasta el día que el Garage cerró sus puertas para siempre en el verano de 1987.

Ubicado, siendo fiel a su nombre, en el garage de estacionamiento ubicado en 84 King Street en Manhattan, era uno de los únicos clubes construidos para un DJ en específico. Como sede, era simplona, pero lo que le faltaba de decoración lo compensaba con su reverenciado sistema de sonido y apasionados miembros. La leyenda del Garage es sinónimo de Levan, que era el DJ residente del club en el sentido más literal; en algún incluso vivió en el edificio. Lo trataba con reverencia de acuerdo con una casa de adoración: reubicando el sistema de sonido por las noches, concluyendo su set a las 2AM para pulir las esferas de disco, e incluso asegurándose de que las charolas estuvieran bien lavadas. Todo eso parecería impensable para un DJ hoy en día, pero en ese entonces el Garage era más que un club, era la visión de Levan del paraíso.

Para la congregación del Garage, la política de membresía privada les ofrecía un sentido de santuario y propiedad. Era uno de los pocos clubes en Nueva York en el que los asistentes, predominantemente gays afroamericanos y latinos, podían considerar como propio. "El Garage era un lugar para la gente que no era aceptada en la sociedad, un lugar para que fueran libres, para ser quienes eran", dice Victor Rosado, quien trabajaba en el club. Incluso con el impulso del movimiento de los derechos de los homosexuales, la violencia homofóbica en las calles y el acoso por parte de la policía continuó sin disminuir. "Tomó un tiempo construir confianza para la comunidad gay", dice DePino. Eventualmente, las noches gay del viernes arrancaron con los ya populares sábados atrayendo a una audiencia más mezclada.

Rosado, quien continuó con el legado del Garage a través de su propia carrera como DJ, fue uno de los pocos a los que Levan les dio la oportunidad de tocar en el club. "Fue completamente una sorpresa para mí, fue en mi cumpleaños. Hablamos acerca de música antes pero nunca esperé que Larry me pidiera mezclar así nada más sin decirme nada antes", dice. A Levan le divertía jugarle bromas a sus amigos y a la audiencia, ya fuera tocando la misma canción una y otra vez durante una hora o azotando el dancefloor con un súbito disparo de bajeos. Pero su distinguida técnica consistía en entretejer una narrativa de sentimientos y letras de los discos que tocaba, describiendo cada uno como un nuevo enunciado o párrafo en la historia que intentaba contar en su set de 12 horas.

Este domingo, Rosado, junto con DePino, Danny Krivit y Joey Llanos – todos ellos habiendo sido DJs del club – asistirán a Ministry of Sound en Londres para una reunión especial para reunir fondos para dos caridades de VIH: la Crisis de Hombres Gay de Nueva York (o GMHC) y el Fondo Terrence Higgins de Reino Unido. Así que le pedimos a Rosado, DePino, Krivit y a Justin Berkmann de Ministry – quien fue inspirado por sus experiencias en el Garage para comenzar con Ministry – que nos contaran las memorias que tienen del club previo a este evento especial.

La fila para Paradise. Crédito: Paul McKee

LA ENTRADA

Victor Rosado: La primera vez que fui ahí, esperé durante horas esperando que alguien me preguntara si quería entrar. Así que conocí a este chico, hablamos, creo que yo le gusté, y me preguntó que si quería pasar y eso fue el comienzo de todo.

Justin Berkmann: La primera vez que fui ahí era viernes, yo desconocía que esa era la noche heterosexual. Yo era la única persona blanca en el edificio y me empujaban de una manera agresiva, no entendía la hostilidad hacia mí. Me dirigía hacia fuera y un chico se me acercó y dijo 'No deberías estar aquí hoy, pero serás bienvenido mañana'.

Rosado: Llegué un poco arriba del tercer grado en mi primera vez en el club, pero no hubo problemas luego de un poco. Creo que sólo te hacían pasar un mal rato si nunca te habían visto antes.

Berkmann: Luego de tres intentos fallidos, finalmente logré entrar en una noche de sábado [inicialmente, una noche exclusivamente gay]. Estaba con mi amigo Jimmy de Los Angeles. Él acampó en la puerta, no creo que se lo hayan comprado pero probablemente pesaron: 'Si están dispuestos a llegar a este extremo, entonces probablemente tienen muchas ganas de entrar'. Comenzamos a ir cada semana y antes de darnos cuenta, ya teníamos nuestras tarjetas de membresía.

El dancefloor a reventar en 1981.

EL LUGAR

Danny Krivit: Estaba dentro de un garage para camiones de dos pisos. Entrabas caminando por la rampa iluminada por las luces de colores en ambos lados con un anuncio grande en neón con el logo de Paradise Garage hasta arriba.

David DePino: No era glamoroso, fue construido en torno al sonido en primer lugar además del confort total para sus miembros. Había dos salas para relajarse y una sala de cine. Incluso tenía un piso de madera acojinado para que tus pies no se cansaran porque querían que te quedaras hasta el final.

Berkmann: No había licor ni baristas, todo era autoservicio con tazones de ponche. También había un cinema de 80 asientos y podías ver películas que estaban en el cine en aquella época. No tengo idea de cómo lo hacían. Recuerdo haber visto Three Amigos mientras estaba hasta el pito, no recuerdo nunca haber reído tanto en mi vida. Es una buena película pero esa noche fue extra-chistosa.

EL SONIDO

DePino: A la fecha, es el mejor sistema de sonido que haya escuchado. La gente a menudo habla acerca de que The Loft tenía el mejor sistema de sonido, pero The Loft tenía un sonido bonito, The Garage tenía un sonido pegador. Mientras progresaba la noche, mientras se calentaba el sistema de sonido y la gente llenaba el salón, la acústica cambiaba. Así que Larry modulaba el sonido durante la noche para que todo sonara bien. De vez en cuando se iba al centro del dancefloor para escucharlo. Al día siguiente tenía que ser ecualizado de nuevo, porque sonaba muy mal en un salón vacío.

Rosado: Era demasiado fuerte y podías sentir el bajo presionando tu pecho y sacudiendo el dancefloor. No podía estar de pie frente a la bocina, no podía tomar la presión del sonido.

Berkmann: Para mí, el sonido era el principio y el fin. Era la filosofía detrás de todo, creo que era lo que hacía tan grandioso. Richard Long y Levan estaban constantemente intentando mejorarlo al recalibrarlo. En vez de ecualizar el sistema, ecualizaban el salón. Tomaron todo el concepto del sound system y lo voltearon de cabeza al ajustarlo al salón.

Rosado: Larry siempre estaba haciendo algo con el sistema. Era como un cientofico loco constantemente experimentado para intentar hacer las cosas mejor.

LA EXPERIENCIA

Rosado: Las noches de sábado eran más por diversión, había unos disco que tocaba las noches de sábado que eran muy amigables para los gays. La noche de viernes eran un poco más mainstream, mientras que durante las noches de sábado, el cielo era el límite.

DePino: A través de la noche, podías estar en el dancefloor por dos o tres canciones y luego ir a los cuartos de atrás para hablar con tus amigos, ver una película o tal vez socializar incluso más. No todo era bailar, se trataba acerca de la experiencia en su totalidad.

Rosado: Era un retiro, era un lugar para ir y encontrar la paz. Me sentía como si Larry me estuviera hablando a través de la música, y sus mensajes eran muy claros, fluía de un mensaje hacia el otro – era muy potente. Era lo más cercano a una experiencia religiosa.

LARRY LEVAN

DePino: Siempre he dicho que la gente venía a Garage, pero era Larry el que los llevaba al Paraíso. Ese momento de éxtasis podía llegar luego de cinco o seis discos, o dos, pero cuando te pega piensas: 'Dios mío'. Disculpen mi lenguaje, pero es como cuando un hombre se masturba [risas] y logra lo que quiere lograr ... algunas personas lo describen como una experiencia religiosa, para otros es sensual. Y había ocasiones en las que su sermón se sentía como si te hablara directamente a ti, tal vez habías terminado con tu novio, y él tocaba 4 ó 5 canciones acerca de hacer lo incorrecto. Si Larry estaba de mal humor ... ¡cuidado!, si estaba enamorado, la música era hermosa, si estaba enojado, la música era dura.

Berkmann: Él estaba contando una historia, no se trataba acerca de cual disco sonaba bien con el oro, se trataba de crear una narrativa a través del sentimiento y las letras de los discos mismos. Él contaba una historia con un comienzo, desarrollo y desenlace, para que luego terminaba la música, todos aplaudían y comenzaba con otra. Es algo muy distinto a lo que los DJs hacen hoy en día.

Rosado: Él tenía los huevos más grandes y no tenía miedo de mostrarlos [risas]. No iba a tolerar la mierda de nadie. A él no le importaba lo que los dueños pensaran o dijeran, a él no le importaba lo que nadie pensara o dijera, él iba a hacer lo que quisiera siempre. Y si eso significaba hacer que dos discos chocaran o tocar la misma canción una y otra vez, entonces él lo haría.

Larry en la cabina de DJ. Crédito: Nick Baratta

Berkmann: Él era un completo bromista, le encantaba embrollar a la gente, y era un tipo muy simpático. Cuando el mezclaba en el Ministry [luego que cerró el Garage] tocó "Finally" de CeCe Peniston en un loop de 45 minutos. Eso demostró de qué se trataba, él atrapó a la multitud tocando el mismo maldito disco por 45 minutos y luego cuando lo mezcló con algo más todos pensaron 'Por fin' y de eso se trataba. Todo eso para un resultado de 10 segundos.

Rosado: Él era el maestro de la manipulación. La gente esperaba ser manipulada por él. Como Larry solía decir, 'Quieren que los chingue, así que es mejor que haga un buen trabajo' [risas]. A veces la gente sentía que eso era literal, gritaban 'quiero tener tus hijos' desde el dancefloor cuando tocaba ciertos discos, ya sabes.

DePino: Pero también fue muy estratégico, se adaptaba a la respuesta que obtenía. Como si estuviera jugando ajedrez en el dancefloor: 'Oh, acabas de hacer esa jugada, bueno, espera a escuchar lo que haré después'. En momentos como esos, Larry tenía la sonrisa más grande en su cara porque el dancefloor lo desafiaba y el sabía que ellos esperaban una respuesta.

MEZCLAR EN EL GARAGE

Krivit: Larry me lo anunciaba casualmente: 'Voy a bajar a bailar, toca algunos discos, ¿está bien?'

Rosado: Era como si me diera los controles del avión y estuviera en peligro de chocar y quemarme – pero gracias a Dios eso no ocurrió. Cuando toqué mi primer disco la gente gritó, la energía era tanta que me alejé de las tornamesas porque creí que iba a tener un ataque al corazón.

DePino: Ocurrió por accidente. Trabajaba en el Garage y comencé a poner discos en el lugar de Larry cuando llegaba tarde y aceptaban que lo hiciera porque trabajaba ahí y era amigo de Larry. Era respetuoso, si tocaba las primeras dos o tres horas, sabía que sólo tenía que hacer el calentamiento, y no tocaba los discos que sabía que Larry tocaría.

Berkmann: I brought him over to Ministry because his club and, he himself, inspired me to build my own club. So I wanted his stamp of authority, it was my dream to get him to play. He was only suppose to stay for a weekend, instead he arrived eight days late and stayed three months.

84 King Street hoy en día.

QUÉ LO HACÍA ESPECIAL

DePino: Todos los clubes nocturnos son un escape, y creo que Garage lo era también. No vas al Garage arregladísimo, para ligarte a alguien, ibas de jeans e incluso llevabas un cambio de ropa para cuando estabas sudado – incluso había vestidores. Se trataba acerca del baile. Todos eran bienvenidos, ya fuera que tuvieras 18 ó 80, fueras negro o blanco, asiático o hispano, heterosexual o gay, había gente en sillas de ruedas también. Si venías a divertirte era lo único que importaba.

Rosado: Era un hogar, un paraíso y esa experiencia compartida nos unía. Había gays, había heterosexuales, drag queens, blancos, negros, asiáticos. Era un crisol. Todos venían a expresarse.

DePino: tomó un tiempo popularizar las noches de viernes porque tardó en saberse que era un lugar seguro para los gays y también para que la gente se diera cuenta de que la policía no iba a llegar a ese lugar. La comunidad gay tuvo que ser más cuidadosa, nunca supieron qué esperar. Pero cuando se dio a conocer, era como caminar en un mundo de aceptación, un mundo donde la gente no juzgaba.

Pueden seguir a Adam en Twitter: @adambychawski