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Gastar todo tu dinero en festivales no es tan malo como crees

El dinero luce mejor en la pista de baile, que en tus pies…

Gabriela Espinosa

Via Tomorrowland

¿Por qué aun sabiendo que debes dejar de gastar, no puedes dejar de ir a festivales? ¿Cuánto dinero te has gastado en ellos? ¿Nunca vas a convertirte en adulto y empezar a ahorrar? son las preguntas que constantemente escucho en el trabajo, las reuniones con los amigos y comidas familiares. Después de analizar si era el momento de dar el siguiente paso en la vida como adulto y comenzar con un patrimonio para mi futuro, llegue a la conclusión de que este mundo está completamente revuelto y gastar el dinero en festivales no es tan malo como los demás creen.

Hay muchas personas que logran momentos de felicidad al derrochar su último centavo comprando ropa importada de Paris, al comer 5 tiempos en el restaurante más lujoso con vista a la ciudad, y para ellos no hay mejor sentimiento que salir a la calle con el par más reciente de tenis en la colección de moda. Hay otras personas que simplemente se dedican a ahorrar y gastan solo lo básico, hacen presupuestos para todo y se encargan de gastar su dinero sabiamente en lo necesario. Y hay personas como yo, los que comen burritos del OXXO por semanas para poder costear un fin de semana en EDC Las Vegas, que sobresaturan la página de los festivales para comprar boletos en el preciso momento en el que salen, y se quedan en casa los fines de semana, con tal de poder bailar en las pistas de baile en la temporada de festivales.

Via Tonedeaf

El estar constantemente rodeada de gente casada y con hijos, que no tienen la menor idea de lo que significa "EDM", que piensan que toda la música electrónica suena igual, que creen que los DJs solo son gente común detrás de un escenario que aprietan botones, y solamente conocen sobre el aspecto negativo de la escena, no ha podido cambiar mi forma de pensar ni de actuar. Mis parientes me miran sorprendidos y curiosos cuando escuchan que gaste más de 500 dólares simplemente en la entrada de un festival, sin contar con los vuelos, hoteles, comidas, y salidas. Simplemente no pueden comprender porque hago tal cosa tan imprudente para mi edad.

Sin embargo, yo sé que tal vez ellos no me entienden porque nunca se han sentido tan apasionados y enamorados por algo, como yo lo hago con la música y escena electrónica. No hay manera de describir la emoción al ponerte creativo planeando tu outfit para 3 días de fiesta, la sensación al cruzar las puertas de un festival, el descubrir nueva música explorando de escenario en escenario, al mismo tiempo que conoces a gente de todos los países y ámbitos de la vida.

Y ni hablar del poder disfrutar de la música en vivo de toda la crema y nata de la escena reunida en un solo fin de semana. Esa canción que sonaba tantas veces en la radio y te tenía harto, repentinamente suena diferente y te empieza a gustar. Esos artistas que parecía prácticamente imposibles de juntar, ahora están reunidos para hacer un back-to- back. El estreno de ese track del que se ha hablado por meses, suena con toda potencia en la pista, y los sueños de miles de artistas creativos, se vuelven realidad por tres días.No exagero cuando digo que no hay mejor sentimiento que el intercambiar una sonrisa con el grupo de alado, que disfrutando la música tanto como tú, el sentir las vibraciones en el piso de tanto bailar, y el mover las palmas en el aire al mismo compás que cientos de miles de personas.

Via iHeartRaves

Esta vida festivalera no es fácil, ni es para cualquiera. No los voy a engañar declarando que soy la mejor ahorradora, que junto cupones de descuento y que trabajo como loca por

Es difícil llenar el cochinito hasta el tope, pero de moneda en moneda y gracias a los planes de pago que muchas compañías ofrecen, puedes mover montañas. El conocer un nuevo país, ciudad, y cultura es algo digno de pagarse, y si la principal causa para tu viaje es un espectáculo, es garantía que lo disfrutarás al doble.

Es verdad que los objetos físicos duran más tiempo, y tal vez no sepa lo que sucederá mañana, pero prefiero vivir el momento. Sé que debo hacer recortes en mis compras, que no salgo tan seguido como me gustaría y que me quedo con el antojo de ciertas cosas, pero sé que vale la pena porque las experiencias se convierten en parte de nosotros, y permanecerán en nuestra memoria por el resto de nuestras vidas, a pesar de que el evento en sí termine en un abrir y cerrar de ojos. No importa lo mucho o poco que tengamos, gastarlo sabiamente en lo que nos hace feliz es una excelente idea.

Nunca pensare dos veces el gastar mi dinero para ir a un festival, y si tu disfrutas esta escena tanto como yo, tampoco deberías. Los recuerdos que haces serán dignos para contar a tus nietos, los amigos que haces son para toda la vida, y gastar tu dinero en anécdotas en lugar de cosas nos hará infinitamente más felices a largo plazo.