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Deli Nights: Alimento Gourmet Para Los Oídos

El primer platillo de Deli estuvo tan rico, que dejamos la pista de baile limpiecita.

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Llegó la noche de la primera edición y alrededor de las 11 PM ya estaba entrando al misterioso Foro Normandie, que tras su remodelación, ahora luce y se escucha increíblemente bien. Apenas había tres personajes ahí, a la mitad de la pista, bailando como zombies al ritmo de las ondas nocturnas de El Búho, quien nos introdujo en la jungla en la que se convertiría el sótano de asfalto.

La gente comenzó a llegar como manada que descubre agua en medio de la sequía, y es que prácticamente eso es Deli: un oasis donde las aves más exóticas posarán los sonidos que han aprendido de todos los rincones del mundo. Al inicio, la mayoría mostró timidez en sus movimientos, algo normal a esa hora y dada la insuficiencia de sustancias en las venas; pero El Búho se adentró más en los ritmos selváticos y sacó el instinto salvaje que todos fuimos a liberar.

Fotografías por Hanna Quevedo

La música dance tiene un poder impresionante que sólo pocos DJs o bandas pueden canalizar. Todos los actos que pasaron por el escenario aquella noche, demostraron que son verdaderos chamanes, pues sus sets no sólo fueron sumamente estimulantes, sino que emitían una energía que transformó el foro en un templo, justo lo que los creadores de Deli buscaban.

DJ Ripley dio una gran cátedra con aquellas joyas ocultas que probablemente nunca habíamos escuchado, pues como bien dice su bio de SoundCloud, después de 20 años de pinchadiscos, su misión sigue siendo conectar la música con audiencias de todo el planeta. Es fascinante cómo alguien puede emplear tantos estilos y a tantos artistas para crear una obra de arte sonoro que además de escuchar puedes, incluso, sentir.

Por otro lado, conforme pasa el tiempo, los hermanos Sotomayor evolucionan en sonido y espíritu. Muchas veces se piensa que el cambio de DJ set a banda en vivo es abrupta, pero ellos probaron lo contrario, al convertirse en un puente entre los sonidos terrenales de DJ Ripley y los sonidos etéreos de Frikstailers. Sotomayor nos llevó de la mano hacia un mundo donde todo es un hermoso baile sin fin. Y así los seguimos moviendo las caderas, hasta que cerraron con un fantástico cover-inception de "Cuando Suena El Bling" de Fuego.

Si bien la cumbia de Sotomayor fue exquisita, la noche no podía estar completa sin ese lado más perreador, más callejero, el que hace que te le pegues a quien sea que tengas al lado. Esa cumbia "sucia" fue facilitada por Pa Kongal, DJ y productor emergido del fuego de la primaveral Cuernavaca, dejándonos calientitos para el gran cierre.

Los amos y señores de la noche aparecieron, esta vez sin disfraces ni extravaganzas: en su estado más puro. Los Frikstailers continuaron la ceremonia, y de repente, estábamos todos en un trance eterno en donde el tiempo y el espacio eran uno con nosotros mismos. Los argentinos llevaron la fiesta y a todos sus invitados a nuevos niveles de consciencia; definitivamente nos dieron un set más limpio y sublime, trascendente, que para las 5 AM que "desperté" del sueño, continuaba resonando en mi interior.

Puedo decir con facilidad que la primera de las #DeliNights fue una de las mejores fiestas en lo que va del año. Llegó un punto en el que todos los que estábamos ahí nos sentimos unidos por la música, dejamos de ser desconocidos para bailar unos con otros y olvidarnos de las barreras mentales y sociales que normalmente se apoderan de nosotros. Queremos más, Deli.

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