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James Ellis

Dimos un tour exclusivo por el estudio de MSTRKRFT en Toronto

Benjamin Boles

Desde drum machines hasta sintetizadores vintage, el equipo de grabación del dúo es todo un sueño.

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MSTRKRFT, el dúo electrónico de Toronto, irrumpió en la escena en el 2006, justo cuando la banda de rock de Jesse Keeler, Death From Above 1979, tuvo una pausa. Él y su gran amigo AI-P (aka Alex Puodziukas) rápidamente se encontraron en el centro de la escena indie dance, pero después de dos álbumes e incontables remixes para artistas como Bloc Party, Justice y Metric, MSTRKRFT tuvo su propia pausa, mientras DFA 1979 volvía a tomar forma.

Esa pausa se terminó y el par ha estado encerrado en una sala de ensayo, improvisada en una lavandería en Keeler, trabajando en un nuevo enfoque de composición y actuación. En esta ocasión, ellos intentarán armar un show completamente en vivo, basado en hardware análogo y síntesis modular. Su nuevo sonido ha mutado de sus orígenes electro house en algo más orientado al techno.

"Hemos tratado de de salir en vivo por mucho tiempo," explica Keeler. "Pero cada vez que veíamos a cualquiera tratar de hacer algo en vivo, nunca sonaba bien para nosotros." "Siempre sonaba como comprometido," agrega Puodziukas. "La gente que tocaba en vivo en esa época, nunca lo hacía realmente en 'vivo'. Era más como tracks de fondo que eran manipulados. Eso nos detuvo de salir de gira, pero como llevamos un largo tiempo fuera, hemos estado trabajando en hacer algo completamente en vivo, con todo el equipo que genera los sonidos en nuestras producciones."

El popular software, Ableton Live, ha hecho las presentaciones electrónicas mucho más accesible para los productores, pero MSTRKRFT ha decidido saltarse la conveniencia y estabilidad de un setup basado en computadoras. En su lugar, han conectado drum machines modernas y vintage, sintetizadores, efectos y un par de sintetizadores modulares. Con un revoltijo tan complicado de cables y dispositivos, hay mucho que puede salir mal, pero ese es el gran atractivo para la banda.

"Estamos tratando de reunir equipo que se pueda joder," menciona Keeler. "Uno barbaro, con errores masivos. Esa es en parte la diversión de ser una banda en el escenario. Apesta en el momento, pero así es como sabes que estás viendo algo real. Es como la gente que ve NASCAR, están esperando un choque épico. Bueno, yo la veo por eso."

"Es como la gente que ve NASCAR, están esperando un choque épico. Bueno, yo la veo por eso."

Esa emoción por lo impredecible del momento también es parte de la nueva música que están grabando. Aunque el hardware siempre fue parte de su sonido, las ediciones asistidas por computadora y los efectos fueron parte integral de sus primeros dos álbumes. Las grabaciones que están haciendo ahora para el tercer disco tratan mucho más de capturar una presentación en un estudio, el cual está diseñado para hacer la transición al escenario más suave.

"Cada que conectamos todo y comenzamos a trabajar, el contenido se genera muy rápido," comenta Puodziukas. "La música que estamos creando está siendo hecha con la idea de que la llevaremos en vivo, para que no se comprometa nada cuando ese momento llegue. Todas las máquinas que estamos usando para producir estarán en el escenario, así no tendremos que correr un sampleo o algo que no podamos crear en vivo."

Parte del equipo que usaron en su trabajo inicial aparece en su nueva configuración. El primer álbum The Looks presentaba muchas líneas de bajo tocadas en un clásico Roland SH-101 que aún sigue en su equipo, al igual que el snare del poco valorado Roland TR-707. En su disco del 2009, Fist of God, se apoyaron más en el sintetizador Moog Voyager, pero ese teclado ha regresado al closet. Tan poderoso como un sintetizador, ellos están más emocionados por lo complicado e impredecible de la síntesis modular que están construyendo.

La síntesis modular no es un concepto nuevo, pero en años recientes ha experimentado un popular resurgimiento. Por todo el mundo, pequeñas compañías están construyendo pequeños y extraños módulos que pueden ser colocados juntos con piezas construidas por otros inventores. Esa flexibilidad permite la capacidad de dar forma a sonidos realmente únicos, aunque es casi imposible recrear de forma adecuada ideas previamente creadas. Eso puede ser una gran desventaja, pero también es gran parte del por qué la síntesis modular es central en un nuevo sonido.

"Esta configuración nos permite crear piezas improvisadas dentro del set," comenta Puodziukas. "Nunca será 100% la misma grabación, pero eso es parte de lo que nos interesa."

"La gran inspiración para nosotros en salir de gira de esta forma es que somos una banda de gente que aprendió a hacer música con sus manos, no con un ratón," agrega Keeler. "Cuando alguien viene y nos da un trato para un disco, le decimos 'claro, haremos un disco.' Y entonces nos preguntan cómo queremos presentarnos y tenemos pánico, porque no hay forma de que hiciéramos eso en esos días. Así que sólo mezclabamos y continuábamos, es toda tu vida y no tienes tiempo de hacer otra cosa que mezclar. Hacer esto era muy aterrador. Aún sigue siendo un poco."

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