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Diccionario Electrónico: Un Clubber no es un Raver

Gabriela Espinosa

Aquí están las cosas que distinguen a estas dos clases amantes de la música electrónica.

Hoy por hoy, la comunidad electrónica está definida gracias a los diferentes grupos que la componen. De un lado, tenemos las raves coloridas e intensas, y por otro lado, tenemos la vida alternativa de los prestigiosos clubes nocturnos. Un raver y un clubber no son sinónimos, cada grupo tiene prácticas, costumbres y hábitos que son los que marcan las similitudes y diferencias entre ellos, aun cuando a veces los eventos los unan al calor de la pista de baile. Para todos los ojos de quien mira esta comunidad desde afuera, aquí están las cosas que distinguen a estas dos clases amantes de la música electrónica.

Un Clubber

Los clubbers son un grupo bastante cerrado y elitista. Por lo regular, salen alrededor de la media noche y a las cinco de la mañana ya están destrozados de regreso en su cama. A pesar de que les gusta la música electrónica, son más exigentes sobre lo que escuchan y eligen los clubes nocturnos por el género que ahí se toca. Dominan todas las listas de lo "más sonado" en Spotify y no podrán un pie en la pista de baile, a menos que la música sea de su gusto. Ellos prefieren estar sentados en una barra, aprovechar la noche para ligar con el sexo opuesto y disfrutar del DJ desde la comodidad de su metro cuadrado (también llamado mesa) con una botella bien fría y la compañía de sus amigos. Su forma de vestir es bastante obvia: bien bañaditos, peinados y perfumados con ropa de reconocidas marcas, zapatos o tacones con extra brillo, llegando al borde de ser metros sexuales. En ocasiones hacen fiestas, pero son exclusivas, solamente para gente seleccionada y vanguardista. Fácilmente los puedes ubicar en los clubs nocturnos mas aclamados de cada ciudad, saludando de abrazo a los cadeneros y con fuegos artificiales saliendo de su espacio.

Un Raver

Los ravers salen desde el viernes, regresan a casa hasta el lunes y prefieren pasar sus noches en lugares abiertos como parques y bosques. Asisten a festivales o raves ilegales desde temprano y son los últimos en irse (hasta que el cuerpo aguante). El baile se les da sin importar el tipo de música y no hay manera correcta para hacerlo, todo es válido mientras no dejes de moverte. Su vida está rodeada de cables y bocinas, pues son más conocedores en cuanto a música y DJ's. Tienen amplios gustos en subgéneros, y de alguna manera, logran reconocen el track más elocuente que está en el vinil francés edición limitada del año 1990. Se visten cómodamente con colores chillantes, diseños algo locos y tenis, para aguantar lo que venga. Tienen una mentalidad más abierta con conocimiento en drogas, en enfermedades, en el universo y la tecnología. Las drogas son un componente aceptado en su estilo de vida, pero no es la parte más imprescindible. Tienen una atmósfera muy particular y son más amistosos, dispuestos a conocer personas durante las fiestas y eventos.

Unidos ¿jamás serán vencidos?

Estas dos definiciones no están descritas por ningún diccionario académico y tal vez no sea una buena idea clasificar a las personas que escuchan música electrónica, sin embargo, ya sea por generación, tendencia o comunidad, estos grupos están configurando una cultura a su alrededor, una forma de presentarse al mundo que poco a poco se torna popular en las noches. Actualmente estos dos conjuntos se reúnen las grandes pistas de baile debido a su pasión por el movimiento electrónico y su atracción por los DJ's. Ver una mezcla de ambas ya es normal: clubbers derrochando dinero en los festivales de música y ravers alargando las noches en los antros. Cualquiera de estas dos formas son tan correctas como incorrectas, una simple etiqueta para definir el estilo de comportamiento y fiesta que más te identifica.